Vagabundea buscando a Anabel en su delirio

entre calles de Boston, ahogado en su licor;

arrastra una maleta de la que brotan libros

y en vez de a su Anabel, fue un cuervo lo que halló.

 

“Nunca más”, dijo el cuervo, volando de ese nido.

Abandono su pluma y me adentro en la ciudad:

ciudad en la colina, bañada de batallas,

de hojas secas en Acción de Gracias…

 

Se pregunta Twain: “¿Qué es lo que sabe?”

Cultura y educación son sus pilares;

pilares muy costosos, mentes privilegiadas.

De calabazas cobres

decoran las entradas

de los soportales.

De colores son las líneas de las rutas

que narran historias pavimentadas…

 

Nos desviamos en busca de las brujas

un poquito más lejos… ¡Qué negocio!

Pilotamos un barco vanidoso.

A las líneas regresan mis pisadas…

 

Vagabundeo , sí… yo también, por las aceras.

¡No soy la única!, ¡Hay gente en las aceras!

…Y Europa me dirá: “Si son aceras…”

y yo replicaré: “¡Si no es Europa!”

 

“Nunca más” dijo el cuervo. Yo le digo “siempre”.

Siempre me guardaré en el pensamiento

el otoño incipiente en este trecho,

los parques que espejismo creí que fueron,

las luchas simuladas de soldados de un tiempo,

las aceras usadas por la gente corriente…

 

Me pregunto yo: “¿Qué es lo que sé?”

“¿Qué es lo que sabe?”, me pregunta Twain.

“Nunca más”, dijo Poe, pero yo… “volveré” 😉

 

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Isabel Sánchez H.

"Cazadora de un resplandor etéreo. Vuela."