Verde y blanca, no es una adivinanza:

detrás de los arbustos, se ve la piedra clara.

Verde y blanca, de fachadas neoclásicas.

Su nombre preside su historia rebelada;

su urbe homenajea a otros cuarenta y tres –

a unos más que a otros – y a sus guerras también.

Solemnes mausoleos conmemoran su ayer,

turistas expectantes muestran su admiración;

 

Monumentos inmensos, fronda a su alrededor,

calles limpias, ¡reciclan! y hay gente haciendo “sport“.

Los museos de sus calles: una gran colección.

De noche se ilumina para mentes despiertas

que buscan la cultura ante cada glorieta.

No niego que es tardona, muy tardona…mas bella,

apacible, orgullosa, imponente y moderna.

 

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Isabel Sánchez H.

"Cazadora de un resplandor etéreo. Vuela."