Con emoción y sin maletas llegué a un paraíso;

paredes ilusorias y nubes corredizas,

morada de elementos celestiales: Los Ángeles –

serafines del plasma habítanlo; y un camino

poblado de baldosas estrelladas, que las pisan

seguidores y venerados, ambos mortales;

posan su mano en el cemento, húmedo o seco,

y a alguna cámara, célebre o no, siempre sonríen.

Y sin pena ni gloria, confieso, yo también lo he hecho.

Con emoción, sin maletas, llegué a una casita

con jardín andaluz y vintage en sus cámaras;

mi globalizada anfitriona, en sus vitrinas

la cocina de mi tierra orgullosa exponía.

Y allí llena yo de paz me hallaba en la cumbre del pueblo

de la reina del cielo. Y rosa y oro y púrpura su velo

acostó a la esfera de luz bajo su seno

y en la orilla de Malibú, el mar y yo dijimos hasta luego.

 

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Isabel Sánchez H.

"Cazadora de un resplandor etéreo. Vuela."