Siendo el portal del adiós y del reencuentro,

Es para mí un desierto al que me adentro;

Hoy, sin hola y sin adiós me siento.

 

Grupos de amigas, familias viajeras…

Mi alma vagabunda se sincera:

Celos entre nube y sol espera.

 

Floto rendida en nubes y murmullos

Aprisionada en el asiento duro,

De mi fantasía volátil muros.

 

Barajas. Home sweet home. ¡Buenos días!

¿Qué tal, amigos, y qué tal, familia?

Es invierno y brilla el sol como solía.

 

Turrón y mazapán. Mi Ávila y mi Hogar.

La sierra me saluda, y su viento al bailar:

Fresco y puro, Viento, me inundas al pasar.

 

De románico y secano, hoy la nieve decora

Tus cumbres despeinadas. Tu sombra la añora

Mi memoria, y va a tu encuentro, señora.

 

Este poema lo escribí hace unos seis años, cuando volvía a casa por Navidad. El aeropuerto entonces Barajas (ahora tiene nombres y apellido) me ha parecido una elección apropiada para pasar de los poemas de Estados Unidos e Inglaterra a los de España… Aunque volveré a escribir sobre otras ciudades de Europa y de América que he dejado reposando en el tintero.

 

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Isabel Sánchez H.

"Cazadora de un resplandor etéreo. Vuela."