Ciudad de los Leales,   quería cantar tus gestas medievales

con las mismas tiradas    que usaban tus juglares,

homenajear a tus héroes   con tales cantares…

Contar las hazañas    de Jimena Blázquez,

del famoso Nalvillos,   el Cid de aquestos lares,

del bravo Zurraquín,   un David para un gigante…

 

Ciudad de caballeros,   pero también de santos,

con la cuaderna vía   quería escribir sus cantos

enseñando al oyente   los hechos sacrosantos

(que aquí la hagiografía   es parte del encanto.)

 

Ciudad del Rey, quería hablar de la gran reina

que en tu seno vino al mundo;

de tus murallas, que el viento no despeina,

pintar sus muros profundos,

hercúleos, elevados… piedra por piedra.

Quería escalar tu sierra,

fortaleza natural, dientes rotundos…

Quería pasear por tus pueblos de roca y teja,

respirar tus aires serranos cargados de pureza…

 

¡Qué osadía! emular

su pluma cantando en la noche oscura,

¡qué osadía! imitar

su honda oración pura

(con humilde respeto a su figura)…

 

Y de San Juan a la Santa,

orando por su ciudad

en este año jubilar,

veo abierta su garganta

cual estatua berniniana,

en mística unión cristiana

y su cuerpo se levanta,

que aunque muerta, viva está

en su obra universal,

 

porque se siguen sus pasos

y se reza en sus conventos,

se divulgan sus preceptos,

sus versos no son escasos,

y aquí llegan peregrinos

en pos de un rastro divino.

 

Hay mucho más: sin retraso

me persuade el fuerte viento.

 

¡Qué osadía! Mejor usar mi voz, por bajita que suene…

Hablaré de ese Barco

con forma de puente

que conecta una ermita

con su iglesia y su gente.

Protegido por Gredos

una postal parece…

 

Y siguiendo su Tormes,

hablaré de sus Llanos,

y aunque algo más modestos

recorro mis veranos

sus trechos pintorescos.

 

¡Ávila, caballeros!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

A %d blogueros les gusta esto:

Isabel Sánchez H.

"Cazadora de un resplandor etéreo. Vuela."