Calles bombea tu corazón dorado

por ochenta y ocho arcos del Barroco

y de tal corazón a uno más loco

seguimos hasta un huerto ajardinado.

 

Después de haber el cuento paseado,

dos catedrales captan mi mirada:

La de Santa María, primero alzada,

y la de la Asunción, nuevo legado.

 

De su corazón a su universal

longeva cabeza nos alejamos:

la famosa fachada escudriñamos

en busca de un minúsculo animal.

 

De su estampa afamada e inmortal,

meditando, ¨enhechizados¨, nos vamos

pero, ¨mi Salamanca¨, ya anhelamos

regresar a tu doble catedral.

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Isabel Sánchez H.

"Cazadora de un resplandor etéreo. Vuela."